Premios para perros: chiquitos, blanditos y sin azúcar (la ciencia del soborno)
El premio es el sueldo del perro: se paga rápido, seguido y en efectivo. Un galletón de cinco minutos rompe el ritmo; un pedacito que huele a gloria mantiene la clase. Aquí qué buscar en la bolsa, qué no darle nunca y cómo no engordarlo en el intento.
Premiar seguido está bien; lo que cambia es el tamaño: pedacitos del tamaño de un chícharo, no galletones ni huesos. Muchos premios chicos enseñan más que uno grande.
Sin azúcar ni jarabe de maíz
Lee la bolsa igual que la de la croqueta: los premios con azúcar, jarabe de maíz o de caña son dulces para perro, y el perro no los necesita.
Huesos de verdad, no
Los huesos reales se astillan y las puntas se atoran en boca o garganta. Para masticar largo existen los huesos comestibles hechos para eso.
Premio + voz alegre + tu cara: después, la voz basta
Da el premio junto con un «¡bien!» sincero y tu cara contenta; con el tiempo la felicitación y el premio significan lo mismo y puedes premiar menos con comida.
Al final, premia al azar para que siga trabajando
Cuando ya sabe la orden, no premies cada vez: premia de forma impredecible. El perro sigue esforzándose por si esta es la buena.
Los premios cuentan en la dieta: réstalos de la ración
Diez por ciento de las calorías del día, máximo, y descuéntalo de la croqueta. Si entrenas mucho, usa parte de su propia ración como premio: le da igual, y la báscula te lo agradece.
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Premios blanditos de entrenamiento
Para cualquier talla
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Chiquitos, blanditos y que huelan a gloria: en entrenamiento pagas rápido y seguido, no con galletón de 5 minutos.
El pero: son premios, no comida: cuentan en la ración del día. Si entrenas mucho, baja la croqueta; el perro no lo va a notar, la báscula sí.
«Natural» en una bolsa no está regulado: lee ingredientes. Pollo deshidratado, hígado, pescado seco o zanahoria y manzana en cubitos funcionan y no traen azúcar. Uvas, pasas, cebolla, chocolate y cualquier cosa con xilitol: nunca, son tóxicos.
¿Qué premios son para cachorro?
Para cachorro, blanditos y diminutos: la boca es chica y la clase es corta. Que la bolsa diga que es apto para cachorros y que no sustituya la comida: en esta etapa cada caloría construye huesos.
¿Qué premios usar para entrenar?
Los de entrenamiento son blandos (se tragan sin masticar, no rompen el ritmo), chiquitos y olorosos; los duros son para masticar en el sillón, no para la clase. Un pedacito de salchicha de pavo o queso también sirve para la orden difícil.
¿Cuántos premios le puedo dar al día?
Que no pasen del diez por ciento de sus calorías, y réstalos de la ración. Si entrenas mucho, usa su propia croqueta como premio: le da igual y no engorda.
¿Qué comida de humano sirve de premio?
Pollo o pavo cocido sin hueso ni sal, queso en cubitos chicos, zanahoria, manzana sin semillas, pepino. Nada de uva, pasas, cebolla, chocolate, nuez de macadamia ni cualquier cosa con xilitol (chicles, algunas cremas de cacahuate): son tóxicos.
¿Los huesos de carnicería son premio?
Los cocidos no: se astillan y se atoran. Los crudos son tema de debate y de riesgo (bacterias, dientes rotos); si quieres darlos, pregúntale a tu veterinario y supervisa siempre. Para masticar largo existen los masticables hechos para eso.
Salud, para que quede claro: Si tu perro es alérgico, tiene sobrepeso o sigue una dieta especial, qué premio puede comer es pregunta para tu veterinario.
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