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sabueso

Galgo Afgano

Afghan Hound · también: lebrel afgano, afgano

El Galgo Afgano es la supermodelo del barrio: melena de comercial de champú, mirada de quien recuerda tiempos mejores y la certeza de que él es tu igual, no tu mascota. Eso sí, detrás del glamour vive un payaso muy listo capaz de abrir el refri girando la perilla.

  • Tallagrande
  • Peso22.7–27.2 kg
  • Vive11–13 años
  • Popularidad en México★★
Galgo afgano de pelo largo y sedoso color crema mirando a la cámara

Carácter

Temperamento del Galgo Afgano

Un perro grande del grupo sabueso, en doce rasgos de 1 a 5:

Señas particulares

Características del Galgo Afgano

Orejas
largas
Altura
61–71 cm
Peso
22.7–27.2 kg
Hocico
largo
Pelaje
sedoso
Largo del pelo
largo
Colores
cualquier color
Esperanza de vida
11–13 años
  • Muda de pelocasi no suelta
  • Cuidado del pelocepillo diario

Más razas grandes →

Esperanza de vida

¿Cuánto vive un Galgo Afgano?

11–13 años

El rango lo pone la raza; lo que vive cada perro depende de su peso, su ejercicio, sus dientes y sus revisiones con el veterinario.

La ficha larga

Conoce al Galgo Afgano

El Galgo Afgano no camina: desfila. El estándar del AKC lo describe como un aristócrata de cabeza orgullosa y mirada perdida a lo lejos, y lo llama, sin rodeos, rey de los perros. Con ese pelo largo, grueso y sedoso, hay quien lo considera la supermodelo del mundo canino, y no cuesta entender por qué.

Pero debajo de la melena hay un cazador. Es un lebrel de vista: localiza a su presa con su visión panorámica y la persigue con una velocidad explosiva. Nació en las montañas y valles de Afganistán y sus alrededores, donde trabajaba como cazador y guardián, hecho para aguantar una larga jornada de caza. Su cuerpo cuadrado y su lomo corto le dan resistencia y agilidad, y sus enormes almohadillas amortiguaban los golpes de un terreno durísimo. Hasta su abrigo tenía chamba: lo protegía del calor y del frío de la montaña.

Su carácter es tan especial como su pelo. Es reservado y digno, pero alegre; con quien no conoce suele verse distante, casi altivo. Se considera igual a su dueño, no su subordinado. Pero una vez que te acepta en su círculo es un compañero cariñoso, juguetón y leal hasta el fondo; tanto, que a un afgano adulto le cuesta adaptarse a un hogar nuevo. Y tiene su lado payaso: a ratos terco, a ratos tierno y bobo.

Es listo, muy listo. Abre puertas girando la perilla, destraba los cerrojos de las rejas y se mete al refri y a los cajones. No es perro para dejarlo a su suerte: si se aburre, inventa su propia diversión, y casi nunca a tu favor.

Entrenarlo pide mano suave. Aprende rápido y se aburre igual de rápido, así que funcionan las sesiones cortas y alegres, y que la idea parezca suya. Para la vida diaria bastan órdenes básicas como ven, siéntate y quieto; y como quiere complacer a los suyos, suele aprender sin mucho drama a hacer sus necesidades en su lugar. Lo que ningún entrenamiento le quita es el instinto de cazador: si ve algo que le parece presa, puede salir disparado. Por eso, nada de pasearlo sin correa.

Hablemos del pelo, porque es el gran compromiso. De cachorro casi no da trabajo, pero hacia los nueve meses todo cambia: el pelo largo y sedoso de un afgano joven o adulto pide varias horas de cepillado a la semana para que no se enrede ni se le hagan nudos, más baños frecuentes con champú y acondicionador. Lo puedes hacer tú o un estético canino, pero tiene que ser constante: si se le hacen nudos, lo normal es que haya que raparlo hasta la piel. En el lomo, el adulto tiene una «silla» de pelo corto y pegado, y en la cabeza luce un copete de pelo largo y sedoso: dos sellos de la raza.

¿Colores? Se aceptan todos. Los más comunes son rojo, crema, dominó, azul, atigrado y negro con fuego; lo único que el estándar no aprecia son las manchas blancas, sobre todo en la cabeza.

Para moverse, piensa en un atleta: las caminatas cortas no le alcanzan. Lo ideal es que corra a todo lo que da varias veces por semana en un área grande y cercada, con barda alta y segura, porque salta muy bien. Con entrenamiento compite en carreras tras señuelo, agility, rally, obediencia y rastreo, y bien socializado puede ser perro de terapia. Con niños pequeños, mejor con supervisión.

No es una raza para todo el mundo, pero cuando el perro y su dueño hacen buena pareja, pocos animales se le comparan como compañero. Si te enamora su elegancia y tienes tiempo para su pelo y paciencia para su independencia, el Galgo Afgano es tu perro.

Vivir con un Galgo Afgano

Lo que necesita de verdad

¿Para quién es un Galgo Afgano?

Personas pacientes y con tiempo que se enamoran de su elegancia y aceptan su independencia: no es una raza para todos. Necesitas varias horas a la semana para su pelo (o un buen estético canino), un área grande con barda alta donde corra a gusto y correa siempre fuera de ahí. Si buscas un perro que obedezca a la primera, este no es; si quieres un compañero leal, digno y con sentido del humor, sí. Búscalo con un criador serio, nunca en una tienda de mascotas ni con un vendedor en línea, y elige un veterinario que conozca a los lebreles.

Cuánto ejercicio necesita

Es atleta: las caminatas cortas no le bastan. Lo ideal es que corra a todo lo que da varias veces por semana en un área grande y cercada, con barda alta y segura, porque salta muy bien. Ya adulto, puede acompañarte a correr distancias largas, siempre con correa: como lebrel de vista, puede salir disparado tras lo que le parezca presa, y ningún entrenamiento le quita ese instinto. También disfruta competir en carreras tras señuelo, agility, rally, obediencia y rastreo.

Qué y cómo come

Comida de buena calidad, comercial o casera con la supervisión de tu veterinario, y adecuada a su edad (cachorro, adulto o senior). Como lebrel, es esbelto por naturaleza: sus caderas salientes son un rasgo de la raza, no señal de que esté bajo de peso. Aun así, es un perro atlético y activo, así que cuida que coma lo suficiente para lo que gasta. Infórmate qué comida de humanos es segura para perros, que siempre tenga agua limpia y fresca, y cualquier duda de peso o dieta, con tu veterinario.

De dónde viene el Galgo Afgano

Es una de las razas más antiguas del mundo; hay quien sostiene que es la más antigua de todas. Se desarrolló en las montañas y valles de Afganistán y regiones vecinas, en la enorme zona que hoy ocupan Afganistán, India y Pakistán, y es tan vieja que nunca se sabrá con exactitud cuándo ni dónde nació. Por siglos fue compañero de caza resistente y veloz, y símbolo de estatus de la realeza, los jefes tribales y los aristócratas en los reinos de montaña de Asia. Occidente lo conoció a finales del siglo XIX, cuando oficiales ingleses que regresaban de los rincones del Imperio británico lo llevaron a Europa; a principios del siglo XX causó sensación en las exposiciones inglesas y se volvió favorito de la alta sociedad británica. El más famoso de esos primeros perros fue Zardin, llevado desde India en 1907: en él se basó el primer estándar de la raza. Llegó a Estados Unidos en 1922, pero allá despegó cuando Zeppo Marx, el menor de los hermanos Marx, importó en 1931 una pareja desde Inglaterra, Westmill Omar y Asra of Ghazni, base de casi todos los afganos criados en Estados Unidos. En los años sesenta vivió una explosión de popularidad.

Para presumir

Cosas que casi nadie sabe

  1. Al nacer, los cachorros tienen la nariz, las patas y el pelo cortos: nada que ver con el adulto. Y lucen unos bigotitos que en inglés llaman «bigotes de chango» (monkey whiskers).
  2. La gran escultura de Pablo Picasso en la Daley Plaza de Chicago representa a Kabul, el Galgo Afgano que el artista tanto quería.
  3. Un mito antiguo cuenta que una pareja de afganos representó a todos los perros en el Arca de Noé.
  4. Sus caderas salientes son un rasgo de la raza, no señal de que esté flaco.
  5. Se presenta al natural: el estándar pide que su pelo no se corte ni se recorte.
  6. Al correr suelto va al galope; con la correa floja trota rápido y parece pisar con las patas de atrás justo en las huellas de las de adelante.

Texto editorial de Lord Chucho, escrito a partir de sus fuentes. La salud va aparte y con más cuidado.

Guías de compra

Qué comprarle a un Galgo Afgano

Las guías que le aplican por lo que necesita:

Lo que le daríamos a Choco

Para un perro como este

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Lo que la gente pregunta

Preguntas frecuentes sobre el Galgo Afgano

¿Cuánto mide y cuánto pesa un Galgo Afgano?

Un Galgo Afgano adulto mide 61–71 cm a la cruz y pesa 22.7–27.2 kg.

¿El Galgo Afgano necesita mucho ejercicio?

El Galgo Afgano tiene 4 de 5 en «Energía»: maratonista. En esa escala, 1 es «de sillón» y 5 es «maratonista».

¿El Galgo Afgano es bueno con niños?

El Galgo Afgano tiene 3 de 5 en «Con niños»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «mejor sin niños» y 5 es «excelente». Aun con un 5, ningún perro se queda solo con niños chiquitos: eso le toca al adulto.

¿El Galgo Afgano se lleva bien con otros perros?

El Galgo Afgano tiene 3 de 5 en «Con otros perros»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «lobo solitario» y 5 es «alma de parque».

¿El Galgo Afgano es fácil de entrenar?

El Galgo Afgano tiene 1 de 5 en «Facilidad para entrenar»: negocia cada orden. En esa escala, 1 es «negocia cada orden» y 5 es «aprende al vuelo».

¿El Galgo Afgano ladra mucho?

El Galgo Afgano tiene 3 de 5 en «Ladrido»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «casi mudo» y 5 es «avisa de todo».

¿El Galgo Afgano es buen perro guardián?

El Galgo Afgano tiene 3 de 5 en «Instinto guardián»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «no es guardián» y 5 es «guardián nato».

¿El Galgo Afgano suelta mucho pelo?

El Galgo Afgano tiene 1 de 5 en «Muda de pelo»: casi no suelta. En esa escala, 1 es «casi no suelta» y 5 es «pelo por todos lados».

¿El Galgo Afgano puede vivir en departamento?

El Galgo Afgano tiene 3 de 5 en «Adaptabilidad»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «necesita su espacio y rutina» y 5 es «se acomoda donde sea». Departamento sí, encierro no: cualquier perro necesita salir todos los días.

Salud

Salud del Galgo Afgano: qué vigilar

Hay algunas cosas que conviene vigilar. Es propenso a las cataratas y puede padecer quilotórax, una enfermedad de los pulmones. Como otros lebreles, tiene poca grasa corporal y suele ser sensible a la anestesia: busca un veterinario que conozca a los lebreles, sobre todo antes de una cirugía. Por su pecho profundo puede sufrir torsión gástrica (dilatación-vólvulo), una hinchazón repentina del abdomen que pone en riesgo su vida: aprende a reconocer las señales y, si las ves, llama de inmediato a tu veterinario. Córtale las uñas y lávale los dientes con regularidad. Nada de esto es un pronóstico: es la lista de lo que conviene revisar con tu veterinario.

Qué vigilar: cataratas, sensibilidad a la anestesia, torsión gástrica (dilatación-vólvulo).

Revisado por Alejandro Núñez el 19 de octubre de 2026. Te orientamos, pero no somos tu veterinario: la cita con el vet no se sustituye con internet.

Datos de esta ficha: 3 fuentes de referencia, entre ellas el AKC. Ver fuentes

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