Lord Chucho
Cuidado en casa

Uñas, orejas y dientes: los tres cuidados que casi nadie hace (y son los que duelen)

Bañar al perro lo hace todo el mundo; cortarle las uñas, limpiarle las orejas y cepillarle los dientes, casi nadie. Y son justo los tres que, si se dejan, terminan en dolor y en cuenta de veterinario. La buena noticia: los tres se hacen en casa, en minutos, si sabes dónde parar.

Cómo se armó esta guía

Sin inventos, con libro en la mano

  • 10 pasos en orden, del primero al último; 9 salen de un libro de la biblioteca de Lord Chucho y 1 son experiencia nuestra, y lo dicen.
  • Cada paso nombra su fuente. El texto del libro no se reproduce: se cita de dónde viene y se explica en español, con nuestras palabras. Aquí mandan: DIY Dog Grooming (Jorge Bendersky); The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  • Salud: orientamos y te mandamos al veterinario. Nunca diagnosticamos, y cuando algo se sale de lo normal lo decimos en vez de disimularlo.
  • Lo que haga falta comprar se enlaza a nuestras guías de compra; en esta página no hay botones de tienda.

Preguntas que respondemos aquí

Antes de empezar, la parte de salud: Encía roja o inflamada, sangrado, mal aliento fuerte, oreja hinchada o con olor, uña negra que no puedes ver, cojera o dolor al tocar: nada de eso se resuelve en casa. Es consulta con tu veterinario, y cuanto antes más barato sale.

Paso a paso

Cómo se hace, en orden

  1. Uñas: si suenan en el piso, ya están largas

    La medida no es el calendario, es el suelo: con el perro parado, las uñas apenas deben rozar. Si oyes el clic-clic en el piso, ya le están cambiando la forma de pisar.

    Fuente: The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  2. Uñas: por qué importa de verdad

    No es estética. Una uña larga obliga al perro a apoyar mal, y con los meses eso se le sube a la espalda. En perros mayores es una de las causas silenciosas de que ya no quieran caminar.

    Fuente: DIY Dog Grooming (Jorge Bendersky).
  3. Uñas: corta poquito, muchas veces

    Nunca de un tajo. Rebanadas chicas, mirando la punta después de cada corte: cuando aparece un puntito húmedo en el centro, ahí llegó la vena y te detienes. En uña clara la vena se ve rosa a contraluz; en uña negra no se ve nada, y por eso en uñas negras se corta menos y más seguido.

    Fuente: The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  4. Uñas: si sangra, no te asustes

    Pasa hasta en las mejores manos. Polvo hemostático (o maicena bien apretada, si no tienes) sobre la punta con presión suave y sostenida hasta que pare. Lo que no ayuda: gritar, soltarlo y prometerle que nunca más. Cada cuánto cortarlas depende de su vida: el que corre en concreto las gasta solo; el de sillón, no.

    Fuente: DIY Dog Grooming (Jorge Bendersky).
  5. Orejas: primero se miran y se huelen

    Antes de meter nada: la oreja sana por dentro se ve del mismo color que por fuera y huele a perro, a nada más. Hinchada, roja o con olor fuerte no se limpia, se lleva al veterinario. Las orejas caídas —beagle, cocker, basset— piden revisión semanal porque adentro no corre el aire.

    Fuente: DIY Dog Grooming (Jorge Bendersky).
  6. Orejas: limpia lo que ves, nada de meter cosas al conducto

    Aquí los libros no coinciden: uno de estética enseña a empapar un algodón en solución para perros y masajear la base de la oreja, y la enciclopedia es tajante con no introducir algodones ni objetos en el conducto. Nos quedamos con lo prudente: solución ótica para perros, masaje suave en la base por fuera, y limpiar solo la parte visible con una gasa. Hisopos jamás.

    Fuente: The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  7. Dientes: el cepillado ideal es diario, el realista es semanal

    El de estética dice que lo ideal es todos los días; la enciclopedia acepta que una vez por semana ya hace diferencia. Empieza por dejar que te deje levantarle el labio, un par de dientes por sesión y premio al final. Lo importante es la costumbre, no la perfección de la primera vez.

    Fuente: The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  8. Dientes: la pasta tuya lo puede enfermar

    Esto no es exageración de la marca: la pasta y los enjuagues humanos no están hechos para tragarse, y traen flúor que al ingerirse le hace daño. Tu perro no escupe. Pasta enzimática para perro, o de plano cepillo con agua: más vale eso que la tuya.

    Fuente: DIY Dog Grooming (Jorge Bendersky).
  9. Dientes: por fuera y en círculos

    El sarro se forma sobre todo en la cara exterior de los dientes, así que ahí es donde hay que insistir; por dentro casi no hace falta. Movimientos circulares suaves en la línea de la encía, no de lado a lado como si tallaras.

    Fuente: The Dog Encyclopedia (DK Publishing).
  10. Los tres, con premio y en sesiones cortas

    Un perro al que le sostienes la pata treinta segundos y le das premio hoy, mañana te deja cortarle una uña. Uno al que le sujetas las cuatro patas a la fuerza la primera vez, no te deja nunca más. Empieza tocándole patas, orejas y hocico sin herramienta, en el sillón, cuando está tranquilo.

    Criterio editorial de Lord Chucho: experiencia, no dato de libro.

Lo que vas a necesitar

El kit, sin gastar de más

No hace falta comprar nada caro para hacer esto bien, pero sí lo correcto. Estas guías dicen qué mirar antes de pagar, con criterios citados a los mismos libros; aquí no hay botones de tienda a propósito.

Lo que la gente pregunta

Preguntas frecuentes

¿Con qué le puedo lavar los dientes a mi perro?

Con pasta dental para perros (enzimática, sin flúor ni xilitol) y un cepillo chico o un dedal de silicón. Si no tienes pasta de perro, cepilla con agua: sirve más de lo que crees. Lo que nunca: tu pasta, enjuague bucal humano, bicarbonato con limón ni «remedios» de internet.

¿Puedo usar mi pasta de dientes?

La de humanos y la de perros no son lo mismo. La tuya está pensada para escupirse y trae flúor; la de él está pensada para tragarse y suele venir con sabor a pollo o a hígado, justo para que le guste. Revisa que no traiga xilitol: es tóxico para perros.

¿Cómo se le lavan los dientes, en la práctica?

Levanta el labio con una mano, cepilla la cara exterior de los dientes en círculos suaves siguiendo la línea de la encía, empieza por dos o tres dientes y termina con premio. Subes un diente por sesión. En dos semanas ya es rutina.

¿El cepillado quita el sarro que ya tiene?

El sarro que ya está duro y café no sale con cepillo: eso se quita con limpieza dental en el veterinario, casi siempre con sedación. El cepillado sirve para que no se forme más. Si además huele mal, sangra la encía o come de lado, es consulta, no cepillo.

¿Cada cuánto corto las uñas?

Para la mayoría, una vez al mes; el perro que corre en concreto las gasta y necesita menos, el de casa y jardín blando necesita más. La medida real la da el piso: si suenan al caminar, ya.

¿Y las uñas negras, cómo le hago?

En uña negra no ves la vena, así que se corta a rebanadas finas y se mira la punta después de cada una: cuando aparece un círculo húmedo o grisáceo en el centro, ahí te detienes. Si te da miedo —es razonable—, córtale solo la punta cada dos semanas: llegas al mismo resultado sin sustos.

¿Qué es el espolón y también se corta?

Es la uña que va más arriba, en la cara interna de la pata, y no toca el suelo, así que no se gasta sola: se enrosca y se le entierra. Revísala cada vez, porque es la que más se olvida.

¿Y si mi perro no se deja tocar las patas?

Se entrena por separado, sin cortauñas a la vista: tocarle la pata un segundo y premio, veinte veces al día, hasta que la pata sea buena noticia. Un perro que gruñe o muerde cuando lo tocas ahí no es un problema de uñas: es tema de entrenador o de veterinario, porque a veces duele algo.

¿Todavía no sabes qué perro va contigo?

Cada raza pide un cuidado distinto: hay pelo que se cepilla a diario y pelo que casi no. El recomendador cruza tu casa, tu energía y tu tiempo con datos citados, en siete preguntas.

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