Lord Chucho
Cuidado en casa

Adoptar un perro: qué preguntar en el refugio (y qué te van a preguntar a ti)

Adoptar bien no es cuestión de suerte ni de a cuál se te parte más el corazón: es ir con preguntas escritas y saber qué respuestas te sirven. Este es el guion, sacado del libro de Petfinder, para que la visita al albergue no te gane por emoción y para que el perro que te lleves sea el que sí encaja en tu casa.

Cómo se armó esta guía

Sin inventos, con libro en la mano

  • 10 pasos en orden, del primero al último; 10 salen de un libro de la biblioteca de Lord Chucho.
  • Cada paso nombra su fuente. El texto del libro no se reproduce: se cita de dónde viene y se explica en español, con nuestras palabras. Aquí mandan: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  • Salud: orientamos y te mandamos al veterinario. Nunca diagnosticamos, y cuando algo se sale de lo normal lo decimos en vez de disimularlo.
  • Lo que haga falta comprar se enlaza a nuestras guías de compra; en esta página no hay botones de tienda.

Preguntas que respondemos aquí

Antes de empezar, la parte de salud: El refugio te va a decir lo que sabe, que no siempre es todo. Lleva a tu perro nuevo al veterinario en los primeros días para revisión, desparasitación y esquema de vacunas, aunque te lo entreguen vacunado: es la consulta más barata que vas a pagar en su vida.

Paso a paso

Cómo se hace, en orden

  1. Ve con la lista escrita y toma notas

    En un albergue hay ruido, prisa y treinta pares de ojos mirándote. Llega con las preguntas apuntadas y anota lo que te contestan de cada perro: a la salida, todos se te van a parecer, y las notas son las que deciden bien.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  2. Pregunta la historia: de dónde viene y por qué lo entregaron

    Cuántas casas ha tenido, por qué lo devolvieron y cómo se ha portado desde que llegó. Si fue callejero no habrá historia previa, y está bien: entonces pregunta cómo se comporta ahí dentro. Un perro devuelto varias veces merece que lo pienses con calma, sobre todo si tienes niños chicos.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  3. La pregunta incómoda que sí hay que hacer: ¿ha mordido?

    Historial de agresión o de maltrato. Es la pregunta que cuesta y la que más importa, porque esos perros no son para dueño primerizo ni para casa con niños; con las manos correctas sí, con las tuyas quizá no, y no pasa nada por reconocerlo.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  4. Pregunta si le hicieron evaluación de comportamiento

    Muchos refugios evalúan a los perros que entran. Pide que te describan la prueba y si hay resultados por escrito. No es una bola de cristal —los propios expertos discuten qué tanto predice—, pero es más información que la cara del perro.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  5. Si hay niños: no basta con que los tolere

    La respuesta que buscas no es «no les hace nada»: es que le encanten. Pregunta también si es celoso con la comida o los juguetes, porque un perro de familia tiene que poder compartir.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  6. Busca sociabilidad, no lástima

    El libro es claro: lo que más predice que la cosa salga bien es que el perro busque a la gente. Camina el pasillo, párate frente a cada jaula y mira sin hablarle: el que se acerca con interés amable es el que estás buscando. Al que te da lástima también puedes ayudarlo, pero sabiendo lo que llevas.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  7. Un problema de salud no es automáticamente un «no»

    Parásitos, tos de las perreras, sarna tratable: casi siempre son un par de visitas al veterinario y ya. Lo que sí hay que pensar con la cabeza fría es un perro con varios problemas o uno grave, porque eso es dinero y tiempo sostenidos.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  8. Pide apartarlo antes de decidir en caliente

    Si te gustan dos, pregunta si te los pueden apartar mientras traes al resto de la familia (y a tu perro actual, si lo hay). A veces no se puede, pero preguntarlo te compra el tiempo que la emoción te quita.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  9. Y ahora al revés: lo que te van a preguntar a ti

    Las solicitudes de adopción varían muchísimo, de media hoja a un cuestionario largo. Te van a preguntar dónde vives, si todos en tu casa quieren perro y qué pasó con los perros que has tenido antes. Los grupos de rescate además piden referencias y a veces visita domiciliaria. No es desconfianza gratuita: es que ya vieron demasiadas devoluciones.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).
  10. Adoptar no es gratis, y eso es buena señal

    Casi siempre hay una cuota o donativo. Suele cubrir esterilización, vacunas y desparasitación, o sea que lo que no pagas ahí lo pagarías igual en el veterinario la primera semana. Un perro «regalado» sin nada de eso sale más caro.

    Fuente: The Adopted Dog Bible (Petfinder.com).

Lo que vas a necesitar

El kit, sin gastar de más

No hace falta comprar nada caro para hacer esto bien, pero sí lo correcto. Estas guías dicen qué mirar antes de pagar, con criterios citados a los mismos libros; aquí no hay botones de tienda a propósito.

Lo que la gente pregunta

Preguntas frecuentes

¿Qué requisitos piden para adoptar un perro?

Cambian por refugio, pero el patrón se repite: identificación, comprobante de domicilio, ser mayor de edad, que la familia esté de acuerdo, a veces permiso del casero y una cuota de adopción. Los grupos de rescate suman referencias y visita a tu casa. Lo que más pesa en la entrevista no son los papeles: es que tu respuesta sobre qué harás si el perro rompe algo o si te mudas suene a plan, no a promesa.

¿Cómo es una visita a un albergue para perros?

Un albergue es donde llegan los perros perdidos, entregados o rescatados mientras encuentran casa. Ve entre semana y temprano si puedes: hay menos ruido y el personal tiene tiempo de contestarte. Y ve primero solo, sin los niños: con toda la familia adentro es casi imposible decir «hoy no».

¿Cómo funciona la adopción, paso a paso?

Adoptar es un trámite, no un impulso: solicitud, entrevista, cuota, y en muchos lugares un periodo de prueba. Ese trámite existe para que el perro no rebote de casa en casa. Si un lugar te entrega un perro sin preguntarte nada, esa es la señal de alarma, no la comodidad.

¿Adoptar o comprar?

Adoptando sabes menos del pasado y más del presente: el refugio ya lo vio comportarse semanas. Comprando sabes de dónde viene, si el criador es serio, y pagas bastante más. Aquí somos de adoptar, con una condición honesta: si tu casa necesita un perfil muy específico (alergias, un perro de trabajo, niños muy chicos), pregunta y evalúa en serio, no adoptes a ciegas por la causa.

¿Cachorro o adulto?

El cachorro es una promesa; el adulto es una realidad que ya puedes ver. Si es tu primer perro, si trabajas fuera o si tienes niños chicos, el adulto de temperamento conocido casi siempre es mejor decisión: ya sabes qué tamaño tiene, cómo se porta y si ladra. Y ellos son los que más tardan en salir del refugio.

¿Qué llevo el día que lo recojo?

Correa y collar o arnés que no se pueda zafar (esto es lo importante: muchos perros se escapan justo ese día), una toalla o cobija para el coche, bolsas y agua. Y transportadora si es chico o si el viaje es largo.

¿Y si ya tengo perro o gato en casa?

Pregunta en el refugio si lo probaron con otros perros o con gatos; muchos lo hacen. La presentación va en terreno neutral, los dos con correa, paseo lado a lado antes de entrar juntos a la casa, y las primeras comidas separadas.

¿Puedo devolverlo si no funciona?

Casi todos los refugios prefieren que se los regreses a que termine en la calle, y muchos tienen periodo de prueba. Dicho eso: la mayoría de los «no funciona» de la primera semana son adaptación, no incompatibilidad. Da dos o tres semanas y pide ayuda antes de decidir.

¿Todavía no sabes qué perro va contigo?

Cada raza pide un cuidado distinto: hay pelo que se cepilla a diario y pelo que casi no. El recomendador cruza tu casa, tu energía y tu tiempo con datos citados, en siete preguntas.

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