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pastoreo

Pastor Ganadero Australiano

Australian Cattle Dog · también: blue heeler, red heeler, heeler australiano

El Pastor Ganadero Australiano es el capataz del rancho: duerme con un ojo abierto, pasa lista a todo lo que se mueve y a las visitas las recibe con mirada de inspector de aduana. Te es leal hasta el último hueso, pero si lo dejas sin chamba se inventa una, y casi nunca es la que tú le habrías dado.

  • Tallamediano
  • Peso15.9–20.4 kg
  • Vive11–13 años
  • Popularidad en México★★
Pastor Ganadero Australiano color azul moteado con marcas fuego, mirando a la cámara

Carácter

Temperamento del Pastor Ganadero Australiano

Un perro mediano del grupo pastoreo, en doce rasgos de 1 a 5:

Señas particulares

Características del Pastor Ganadero Australiano

Orejas
erguidas
Altura
43–51 cm
Peso
15.9–20.4 kg
Hocico
medio
Pelaje
doble capa
Largo del pelo
corto
Colores
azul, azul moteado, rojo moteado
Esperanza de vida
11–13 años
  • Muda de pelotérmino medio
  • Cuidado del pelocepillo al mes

Más razas medianas →

Esperanza de vida

¿Cuánto vive un Pastor Ganadero Australiano?

11–13 años

El rango lo pone la raza; lo que vive cada perro depende de su peso, su ejercicio, sus dientes y sus revisiones con el veterinario.

La ficha larga

Conoce al Pastor Ganadero Australiano

El Pastor Ganadero Australiano es el famoso «blue heeler», aunque también le dicen red heeler, heeler australiano o Queensland heeler, y de cariño Bluey, ACD o Cattledog. Es un perro de pastoreo mediano, compacto y de músculo duro, creado en Australia para controlar ganado y capaz de cumplir su tarea por pesada que sea. Todo en él habla de fuerza, resistencia a las lesiones y construcción con sentido común: es un poco más largo que alto, en proporción de 10 a 9, y está hecho para tolerar el máximo ejercicio. Que su tamaño no te engañe: por dentro es un atleta de rancho.

Los machos miden de 46 a 51 cm a la cruz y las hembras de 43 a 48 cm (de 18 a 20 y de 17 a 19 pulgadas). No hay un peso oficial, pero suele pesar de 14 a 23 kg (hasta 50 libras).

La cabeza es fuerte y equilibrada: cráneo ancho, un stop (el escalón entre la frente y el hocico) leve pero marcado y un hocico mediano, profundo y potente, con labios apretados y nariz negra. Los ojos, ovalados, medianos y café oscuro, tienen que expresar alerta e inteligencia; hasta les sale un brillo de advertencia o de sospecha cuando se acerca un desconocido. Las orejas son de tamaño moderado, mejor chicas que grandes, anchas en la base, paradas, algo puntiagudas y bien separadas. La mordida es de tijera, con dientes sanos y fuertes, porque su oficio es mover reses difíciles a punta de mordiscos en los talones.

Ahora, la duda más común: ¿blue heeler y red heeler son razas distintas? No. Son la misma raza en sus dos colores oficiales. El azul puede ser azul liso, azul moteado o azul salpicado, con marcas negras, azules o color fuego en la cabeza, y fuego hasta media pata delantera que sube por delante al pecho y la garganta, en las quijadas y por dentro de las patas traseras. El rojo es un salpicado rojo parejo en todo el cuerpo, incluido el subpelo, que no debe ser ni blanco ni crema, y puede llevar marcas rojo oscuro en la cabeza. Y aquí viene lo bonito: los cachorros nacen blancos y el color les sale a las pocas semanas. La cola, de inserción más bien baja, llega más o menos al corvejón (la articulación de la pata trasera), en reposo cuelga en una curva ligera y lleva buena brocha de pelo.

El pelo es corto y liso, de doble capa: abajo, un subpelo corto y denso; arriba, un pelo pegado, recto, duro y plano que lo hace resistente a la lluvia. En el cuerpo mide de 2.5 a 4 cm. La buena noticia: el cuidado básico es una delicia, porque ese pelo para todo clima no huele ni deja residuo grasoso. Con un cepillado rápido a la semana y un baño de vez en cuando la libras; el baño y el corte de uñas dependen de qué tan activo sea. La letra chiquita es la muda: suelta el subpelo dos veces al año, y en esa temporada toca cepillarlo a fondo cada pocos días, con un cepillo de cerdas cortas y quizá un peine, para sacarle el pelo muerto. En soltar pelo saca 3 de 5, o sea, moderado.

Lo hicieron para una chamba en la que no tiene igual: controlar y mover ganado, tanto en campo abierto como en corrales. De ahí el apodo: «heeler» viene de heel, talón en inglés, porque arreaba a las vacas mordisqueándoles los talones. Para eso tiene un trote libre, flexible e incansable, y la capacidad de moverse rápido y de golpe; de ahí su andar fácil y sus arranques repentinos de velocidad. Del dingo le quedó una naturaleza dura y callada, y del dálmata, la facilidad para trabajar junto a los caballos.

Ese instinto no se queda en el rancho, y aquí toca ser honestos. Un perro criado durante generaciones para arrear reses tercas a mordiscos en los talones no sabe por sí solo que los tobillos de tus hijos, la bici del vecino o quien sale corriendo no son ganado: eso se le enseña, y desde cachorro. Por eso saca 3 de 5 con niños pequeños, «con supervisión», y por eso la socialización temprana es obligatoria y la obediencia facilita la comunicación. Bien guiado, puede ser un excelente compañero de familia, siempre que reciba bastante ejercicio y entretenimiento. Lo que no funciona es dejarlo de niñera: con niños, supervisión siempre.

En carácter es el paquete completo: siempre alerta, extremadamente inteligente, vigilante, valiente y confiable, con una devoción por el deber que lo vuelve un perro ideal. Su lealtad y su instinto protector lo convierten en guardián autoproclamado del vaquero, del ganado y de la propiedad, y además tiene gran integridad y una devoción inquebrantable por su gente. No esperes un faldero empalagoso: con la familia saca 3 de 5 en cariño («amigable») y otro 3 de 5 en ganas de jugar. Te quiere, pero a su manera: como compañero de trabajo.

Con los desconocidos es otra historia. Es desconfiado por naturaleza, algo que se le achaca a su sangre de dingo, aunque debe dejarse manejar, sobre todo en una exposición. En apertura con extraños saca de 2 a 3 de 5 («ambivalente»). Esa desconfianza, bien educada, lo vuelve un vigilante de primera y eficiente: 4 de 5 en instinto protector. Lo curioso es que no es escandaloso: saca 1 de 5 en ladrido, «solo para avisar», herencia de aquellos primeros heelers que se buscaban a propósito callados.

Con otros perros saca de 2 a 3 de 5 en amabilidad, «con supervisión». Si ya tienes otro perro o piensas sumar uno, la socialización desde cachorro y las presentaciones con supervisión no son opcionales.

Si hay una regla de oro con esta raza, es esta: necesita trabajo. Solo es feliz de verdad cuando está chambeando, y necesita estímulo físico y mental para estar sano y no volverse demandante. Su energía sin fondo y su andar flexible lo hacen un gran compañero para correr. Si no lo retas, se aburre, se pone terco y se mete en problemas. El remedio está en ponerle actividades, y a todas contesta lo mismo: «Sí. ¡Haremos nuestro mejor esfuerzo!». Acompañarte a caballo, arrear ovejas, entrenar para una carrera, flyball, obediencia, pruebas de pastoreo, búsqueda y rescate o rastreo: lo que le pongas enfrente.

Para entrenarlo tienes a favor una mente rápida y dispuesta, que vuelve el adiestramiento un placer; no es difícil, porque es muy inteligente y le gusta dar gusto. En contra, tienes a un perro capaz de pensar por su cuenta: es lo bastante listo para ganarle la partida a su dueño seguido. Por eso pide un líder amable y justo, con tiempo para formar y mantener una relación fuerte, y lo ideal es un manejo firme. Firme no es duro: es constante, claro y sin cambiar las reglas a cada rato. Además de socializarlo desde cachorro, conviene que el entrenamiento no termine nunca: obediencia, pastoreo o agility piden mucho tiempo, pero crean un lazo fuerte entre ustedes y, de paso, se divierten los dos.

¿Casa o departamento? Lo ideal es una casa con espacio y, mejor todavía, un rancho con animales que arrear: ahí su necesidad de chamba casi se resuelve sola. En cualquier otra situación, tiene que salir a correr contigo todos los días o casi todos, porque un paseo rápido y un rato en el patio no le alcanzan. Por eso no lo recomendamos para departamento, y un patio grande tampoco es la solución si se queda ahí solo. Y eso nos lleva a la soledad: no es perro para dejarlo solo todo el día. Tienes que estar listo para pasar mucho tiempo con él, ya sea en actividad directa o como compañero de confianza, y es mala elección para dueños con poco tiempo. Su adaptabilidad es de 3 de 5: ni esclavo de la rutina ni todoterreno.

Una nota para quienes viven en el norte o en tierra caliente: esta raza nació precisamente porque los primeros perros de ganado que llegaron de Gran Bretaña no aguantaban las altas temperaturas, el terreno áspero ni las distancias enormes del interior australiano. Lo querían para correr largas distancias en terreno difícil y con calor intenso, y su doble capa de pelo, hecha para trabajar al aire libre, lo protege de los elementos. Eso habla de su aguante, no de que sea a prueba de todo: el agua fresca y limpia tiene que estar a la mano siempre.

Y no lo confundas con el pastor australiano, el famoso «aussie»: a pesar del nombre, ese se desarrolló en Estados Unidos y es otra raza, con su propia ficha en Lord Chucho. El pastor ganadero australiano sí es australiano de cabo a rabo.

¿Cuánto cuesta un cachorro? No tenemos una cifra seria y no te vamos a inventar una: el precio cambia mucho de un criador a otro. Lo que sí te podemos decir es qué buscar, y no es el más barato. Conviene apoyarte en criadores competentes que te ayuden a elegir el temperamento y las aptitudes que van contigo; los buenos criadores de hoy entregan cachorros de padres con pruebas de salud completas y se comprometen de por vida con el nuevo dueño y con el cachorro. Pregunta por esas pruebas (en la sección de salud te decimos cuáles) y desconfía de quien no te las enseñe. Y si lo que te enamoró fue el carácter más que el pedigrí, adoptar también es de lords.

¿Cuánto vive? Ronda de 11 a 13 años en promedio; otras cifras van de más de 10 hasta 16. Es una raza conocida por robusta y, en general, sana, aunque con algunos problemas hereditarios que te contamos abajo, en la sección de salud. Y la raza presume un récord Guinness: Bluey, un pastor ganadero australiano, vivió 29 años, 5 meses y 7 días. No cuentes con eso, pero sí con muchos años de compañía.

Al final, se resume así: la gente activa de mente y de cuerpo será feliz con un pastor ganadero australiano. Si quieres un mejor amigo, un guardián sabio y un compañero de deporte que gana, este puede ser tu perro. Eso sí: vas a terminar siendo «gente de perros», si no lo eres ya.

Vivir con un Pastor Ganadero Australiano

Lo que necesita de verdad

¿Para quién es un Pastor Ganadero Australiano?

Es para gente activa de cuerpo y de cabeza: la que corre, sale al campo, se anima con un deporte canino o, mejor todavía, tiene un rancho con animales que arrear. Necesitas tiempo de verdad, porque este perro quiere pasarlo contigo, trabajando o simplemente a tu lado, y la socialización temprana y la obediencia no son opcionales. Te toca ser un líder amable, justo y firme, con paciencia para construir una relación fuerte: es tan listo que, si te descuidas, te gana las vencidas. Con niños puede funcionar, con supervisión, y con los desconocidos va a ser reservado: viene en el paquete. Si es tu primer perro, piénsalo dos veces; no porque sea difícil de enseñar, sino porque pide mano firme y mucha chamba para su cabeza y su cuerpo. Y si buscas un compañero que se quede tranquilo todo el día mientras trabajas fuera, o que se conforme con una vuelta a la cuadra, te lo decimos claro: es mala elección para dueños con poco tiempo o pocas expectativas. A cambio, si le das lo que pide, tendrás un mejor amigo, un guardián sabio y un compañero de deporte que gana.

Cuánto ejercicio necesita

Saca la calificación más alta en ejercicio, 5 de 5, y necesita mucho más que un paseo rápido y un rato de juego en el patio. Lo que de verdad lo hace feliz es tener un trabajo. En un rancho con animales que arrear eso se resuelve solo; en otras situaciones, salir a correr contigo todos los días, o casi todos, es una buena válvula de escape para su energía. Lo ideal es sumarle un deporte canino: obediencia o agility le canalizan el impulso de forma divertida, y también le van el rally, el pastoreo o el rastreo. El ejercicio de la cabeza pesa tanto como el de las patas: saca 4 de 5 en necesidad de estímulo mental. Si buscas un número, en esta ficha lo traducimos a unas dos horas diarias, y tómalo como piso, no como techo. Un perro listo y con energía al que no se le da qué hacer se aburre, y un perro aburrido y con energía puede volverse destructivo.

Qué y cómo come

Le va bien un alimento de buena calidad, comercial o hecho en casa con la supervisión y el visto bueno de tu veterinario, y siempre adecuado a su edad: cachorro, adulto o mayor. Es un perro muy atlético y activo, así que fíjate en que su comida le alcance para lo que gasta, sobre todo si trabaja o hace deporte contigo. Antes de compartirle de tu plato, infórmate bien de qué comida de humanos es segura para perros y cuál no. Si tienes dudas sobre su peso o su dieta, coméntalo con tu veterinario. Y el agua fresca y limpia, siempre a la mano: con el calor de muchas partes de México, todavía con más razón.

De dónde viene el Pastor Ganadero Australiano

En el siglo XIX, cuando se abrieron a los colonos las enormes tierras de pastoreo de Australia, los ganaderos necesitaban un perro que aguantara condiciones durísimas, trabajara en silencio y le plantara cara a reses sueltas y tercas. Los primeros perros de ganado fueron los Smithfield traídos de Gran Bretaña, que no se acomodaron al calor, al terreno áspero ni a las distancias enormes hasta el mercado, y empezó un largo proceso de prueba y error. En la década de 1840, un ganadero llamado Thomas Hall cruzó collies con dingos, el perro salvaje de Australia, y así nacieron los «Hall's heelers», perros de trabajo que no ladraban y que se volvieron muy populares entre los vaqueros. Después entraron el dálmata, que le aportó fidelidad, instinto protector y facilidad con los caballos, y sobre todo el kelpie negro y fuego, otro perro de pastoreo; hay quien suma también al bull terrier. Se cuenta además que George Elliot, de Queensland, cruzaba dingos con collies y vendía los cachorros a los granjeros, y que los hermanos Jack y Harry Bagust le metieron la sangre de dálmata. La raza quedó establecida en la década de 1890 y Robert Kaleski escribió su primer estándar en 1902. Según los primeros relatos, la llevaron a Estados Unidos soldados estadounidenses que estuvieron en Australia durante la Segunda Guerra Mundial. El AKC la reconoció en septiembre de 1980, como su raza número 126, y en 1983 pasó al recién creado grupo de pastoreo.

Para presumir

Cosas que casi nadie sabe

  1. Un pastor ganadero australiano llamado Bluey tiene el récord Guinness del perro más longevo: nació en junio de 1910 y murió en noviembre de 1939, a los 29 años, 5 meses y 7 días.
  2. Bluey no se la pasó echado: trabajó más de 20 años arreando ovejas y ganado, alimentado con carne de canguro y de emú. Sus dueños, Les y Esma Hall, eran una pareja australiana: mismo apellido que Thomas Hall, el de los primeros «Hall's heelers».
  3. Los cachorros nacen blancos y el color, azul o rojo, les sale a las pocas semanas. Así que si te enseñan una camada blanquísima de heelers, no te están dando gato por liebre.
  4. Su raíz más vieja es el Smithfield, un tipo de collie que tomó su nombre del mercado de Smithfield, en Londres. De ahí salió, cruce tras cruce, una de las razas de perro de ganado más eficientes del mundo.
  5. Trae patas de todoterreno: lo criaron para jornadas extenuantes y distancias largas, y tiene pies redondos, dedos cortos, fuertes y arqueados, almohadillas duras y profundas, y uñas cortas y fuertes.
  6. No todo es arrear vacas: muchos pastores ganaderos australianos se lucen como perros de terapia, y pueden competir en agility, obediencia, rally, rastreo y pruebas de pastoreo.
  7. La carne de res australiana le debe mucho: la raza fue clave para el crecimiento de la industria de la carne de res del continente, una pieza importante de la economía de Australia.
  8. Su instinto de guardián no se queda en la casa: también cuida el vehículo de su familia. Si tienes camioneta, ya tienes copiloto con placa de vigilante.

Texto editorial de Lord Chucho, escrito a partir de sus fuentes. La salud va aparte y con más cuidado.

Guías de compra

Qué comprarle a un Pastor Ganadero Australiano

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Lo que la gente pregunta

Preguntas frecuentes sobre el Pastor Ganadero Australiano

¿Cuánto mide y cuánto pesa un Pastor Ganadero Australiano?

Un Pastor Ganadero Australiano adulto mide 43–51 cm a la cruz y pesa 15.9–20.4 kg.

¿El Pastor Ganadero Australiano necesita mucho ejercicio?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 5 de 5 en «Energía»: maratonista. En esa escala, 1 es «de sillón» y 5 es «maratonista».

¿El Pastor Ganadero Australiano es bueno con niños?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 3 de 5 en «Con niños»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «mejor sin niños» y 5 es «excelente». Aun con un 5, ningún perro se queda solo con niños chiquitos: eso le toca al adulto.

¿El Pastor Ganadero Australiano se lleva bien con otros perros?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 3 de 5 en «Con otros perros»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «lobo solitario» y 5 es «alma de parque».

¿El Pastor Ganadero Australiano es fácil de entrenar?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 4 de 5 en «Facilidad para entrenar»: aprende al vuelo. En esa escala, 1 es «negocia cada orden» y 5 es «aprende al vuelo».

¿El Pastor Ganadero Australiano ladra mucho?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 1 de 5 en «Ladrido»: casi mudo. En esa escala, 1 es «casi mudo» y 5 es «avisa de todo».

¿El Pastor Ganadero Australiano es buen perro guardián?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 4 de 5 en «Instinto guardián»: guardián nato. En esa escala, 1 es «no es guardián» y 5 es «guardián nato».

¿El Pastor Ganadero Australiano suelta mucho pelo?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 3 de 5 en «Muda de pelo»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «casi no suelta» y 5 es «pelo por todos lados».

¿El Pastor Ganadero Australiano puede vivir en departamento?

El Pastor Ganadero Australiano tiene 3 de 5 en «Adaptabilidad»: a la mitad de la escala. En esa escala, 1 es «necesita su espacio y rutina» y 5 es «se acomoda donde sea». Departamento sí, encierro no: cualquier perro necesita salir todos los días.

Salud

Salud del Pastor Ganadero Australiano: qué vigilar

En general es una raza sana, pero tiene problemas hereditarios que conviene conocer: displasia de cadera y de codo, atrofia progresiva de retina (APR, que causa pérdida de la vista) y sordera. Por eso un criador responsable revisa a sus perros antes de cruzarlos: radiografías de cadera y codo para descartar displasia, una prueba de ADN que detecta la APR para que no nazcan cachorros afectados, un examen con un oftalmólogo veterinario para otras enfermedades hereditarias de los ojos y, como en la raza hay sordera genética, la prueba auditiva BAER, que se puede hacer a cachorros y adultos para saber si oyen de cada oído. Pide ver esos resultados. En casa, revisa sus orejas con regularidad para quitarles basuritas y que no se les acumule cerumen, y lávale los dientes seguido. Nada de esto es un pronóstico: es la lista de lo que conviene vigilar. Ante cualquier cambio, coméntalo con tu veterinario.

Qué vigilar: displasia de cadera, displasia de codo, atrofia progresiva de retina, sordera.

Te orientamos, pero no somos tu veterinario: la cita con el vet no se sustituye con internet.

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